Libertad de expresión y el Rey

Libertad de Expresión y el Rey, un Fallo.

Hay situaciones en la que uno preferiría mirar para el lado, no para “escurrir” el bulto mas bien para devolver la bilis que algunos intentan que nos traguemos. Ocasiones en que uno piensa “¡quien le dijo a este señor que todo vale, sólo por tener un micrófono delante!”. Momentos en los que uno mira a un lado y a otro pensando “¿es que no hay nadie que se de cuenta de lo que se intenta hacer?, ¿nadie ha oído bien lo que aquí se ha dicho?.  Pues no, pocos se dan cuenta y muchos menos los que reflexionan por sobre la superficie de las palabras, y me refiero a la sociedad en general. Se ve , no se mira, se oye no se escucha, se opina no se reflexiona.

Somos parte de la llamada “sociedad de la información”. La consumimos -muchas veces- sin analizarla.

Sucedió el día 22 de septiembre de 2009, poco antes de medianoche y después de un partido de fútbol, Racing de Santander versus Fútbol Club Barcelona.

El locutor y director del extinto programa –El Tirachinas- José Antonio Abellán, de la cadena COPE, iniciaba el programa dando su opinión, que como siempre tiene que ver con el deporte, ya sea con los desmanes de algún Presidente de alguna Federación o de algún directivo de un club de fútbol o con alguna gesta deportiva. Pues esa noche no, esa noche para sorpresa de algunos, José Antonio dedico su perorata criticando un fallo judicial  ¿deportivo?, no ¡una decisión de la Audiencia Nacional! Y además se rasgaba las vestiduras porque “La Audiencia Nacional ha confirmado la decisión del juez instructor Santiago Pedraz de no admitir a trámite una querella por la pitada a Sus Majestades durante la final de la Copa, el pasado 13 de mayo, al entender que los hechos no son constitutivos de delito.”

El otrora pinchadiscos de los 40 Principales, elevado al trono dejado por José Mª García, era en esos momentos uno de los “líderes” de la información deportiva. Él no podía creer que la Audiencia Nacional permitiese tamaña felonía, sentando –según él- las bases para ulteriores agravios nacionales y que –como se encargó de repetir varias veces- “en ningún país del mundo se permite esto, en ninguno”. Citando el ejemplo de Francia “en donde, si se pita el himno nacional galo, se suspende el partido”. Añadía que él –como no puede si no hacer- “respetaba” el fallo pero que “había que mirárselo”, porque si esto seguía así, él vaticinaba un futuro desolador de agravios a los “símbolos” del estado y con ello la fractura de una sociedad.

Es decir que, si me dicen que el programa deportivo lo dirige y presenta Federico Jiménez Losantos (y a lo mejor es así de alguna manera), me lo creo.

Esta utilización de los “medios de Información” que se transforman en medios de alienación de las mentes menos ejercitadas, no es nueva.

Recordemos, como ejemplo, lo que sucedió en 2006. Frente a la violenta reacción de una parte del Islam a raíz de la publicación de unas caricaturas sobre Mahoma, a muchos les impactó ver las imágenes de fanatismo pero, ¿alguien se preguntó porqué un periódico de ultra derecha en una democracia occidental, había hecho mofa de uno de los símbolos más protegidos y respetado por mas de 1100 millones de seres humanos?, ¿porque, si las viñetas se publicaron en septiembre de 2005, la algarada social se dio tres meses después?. ¿Alguien reflexionó, Que intenciones “iluminaron” las mentes de quienes propiciaron las caricaturas y –lejos de disculparse- lo hicieron en nombre de la “libertad de expresión”?. Los ofendidos se tomaron venganza, defendieron así su “libertad de creencia religiosa”. Ambas posturas provenían de orígenes radicales (periodistas radicales de derechas y radicales fundamentalistas islámicos), ambos se retroalimentaron, obedeciendo a intereses que no representaban –en esencia- ni a sus lectores ni a sus feligreses, mas bien a sus interesados incitadores.

Otro ejemplo, este cuando era noticia el “Estatut”, y en el cual descubrimos algunos aprendices de titiriteros.

Rajoy, Acebes y Zaplana, nos alertaban frente a la necesidad de un nuevo Estatut porque –según ellos- era manipulada. Bien es cierto que la petición de un nuevo Estatut no había sido un clamor multitudinario de la sociedad catalana, pero no menos cierto es que fue un planteamiento mayoritario en el Parlamento Catalán, el cual representa a esa sociedad al igual que Las Cortes representan -y representaban- a la ciudadanía tanto cuando el Partido Popular fue gobierno y con mayoría parlamentaria, como cuando perdieron la confianza mayoritaria de la sociedad. Recordemos que en esa época tampoco había un clamor popular para encarcelar al Lehendakari Ibarretxe por querer realizar una consulta. Si hablamos de clamor popular, ¿por qué si la sociedad, en su mayoría, se manifestó en contra de la invasión de Irak no se les hizo caso?, ¿porqué no se les dio voz a las familias de los militares muertos en el accidente del Yak-42?

Otro ejemplo, la actitud desproporcionada de cierto sector de la Conferencia Episcopal de la Iglesia Católica, sobre La Ley de Matrimonio Civil, para ellos la ley de la homosexualidad.

Participaron y apoyaron –a título personal, según algún Obispo- en favor de las manifestaciones y a favor de la familia, ya que postulaban –y postulan- que tamaña desfachatez  legal, “rompía la familia y la sociedad”, la que ellos quieren imponer , claro está. Algunos preguntamos, aún ahora, ¿dónde están para condenar socialmente y en la calle, la fractura de muchas familias en Irak a consecuencia de una invasión?, ¿dónde claman a viva voz por las familias rotas por las acciones militares y genocidas del gobierno y ejército Israelí?. ¡Qué decir del hambre en el mundo!.

Doble vara de medir que también se da en otros ámbitos, los de los “líderes” radiofónicos que, o se burlan, o insultan o tratan de manipular las conciencias, ejerciendo su “derecho a la información”, como ahora hace el bueno de José Antonio.

Ya no nos acordamos cuando oíamos a Federico Jiménez Losantos en su programa de Cadena COPE, y que decir de Carlos Herrera en Onda Cero Radio. El estilo radiofónico del segundo es irónico y divertido, que está bien para un programa de entretenimiento pero mal cuando se trata de “dar información”, Herrera del cual soy seguidor, por el gracejo y el buen decir de la palabra y porque el tipo es entretenido, se recrea en los epítetos cuando se trata algún tema relacionado con Euskadi o Cataluña o con el PNV, CiU, PSC o el Gobierno del PSOE, nunca le he oído o leído una critica severa a los errores de bulto del gobierno de José Mª Aznar López, es mas, permite que algunos de sus contertulios usen medias verdades. El caso de Jiménez Losantos era –y es- mucho más reprobable. Su ejercicio del periodismo déspota, manipulador y “faltón”, ahora tiene aprendices aventajados.

No se entiende que la Conferencia Episcopal, quien recordemos debe hablar (según los estatutos de su ONG, es decir según La Biblia) de amor al prójimo, concordia, respeto y reencuentro, no rechazara –ni rechace- dichas prácticas cotidianas en su radio y se escudara –y se siga escudando-en la “libertad de expresión”.

Jesús no utilizaba ironías, solo parábolas, no insultaba a quienes discrepaban con él, les invitaba a la reflexión, el Nazareno no manejaba los hilos, más bien traía una BUENA NUEVA.

Hay quien nos quiere traer la visión de un Apocalipsis, incluso, hay quien ve monstruos de tres, de cinco o de siete cabezas.

Hablando en nombre de la libertad, nublan las mentes y secuestran su herramienta más poderosa, la reflexión, columnas principales donde se debe asentar una sociedad madura. Efectivamente el hombre libre pensador es reflexivo, no la oveja que se mueve según ladra el perro que le ha tocado en suerte. La libertad de pensamiento no conviene a quienes “mueven los hilos” y por ello utilizan a quienes reaccionan sin reflexionar; los sentimientos y/o los instintos primarios hacen el resto y lo peor del ser humano aflora. Así, los “titiriteros”-que viven de ello y muy bien se presentan como los valedores de la sociedad, de la patria o de la moral.

Muy a pesar de éstos, la situación en la sociedad debe cambiar. Cada vez debe haber menos ovejas y debemos elegir –de forma madura, sin apasionamiento- cada vez mejor a nuestros  líderes políticos y morales y cuando esto suceda, será un ejemplo, una muestra de una sociedad adulta, capaz de pensar por si misma, de no ser “dirigida”. Sana, moral y mentalmente y a prueba de titiriteros, demagogos y paladines de la fe.

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