La Fotografía está Cambiando

Consejo Local de Inmigración y de cómo esta cambiando la fotografía.

Hay quién aún se sorprende cuando, a la pregunta “¿de donde eres?”, respondo diciendo –absolutamente convencido- “de Bilbao”. Hay otros que, cuando ejerzo mi derecho a crítica (ya sea política, social, religiosa, etc), se molestan si soy demasiado contundente o simplemente “demasiado crítico”. Observo que se sienten invadidos, sojuzgados y utilizan como bálsamo para ese “picor” una crema llamada “tolerancia”. Lo digo así porque –creo- la mayoría  entiende dicha palabra en su acepción original (la del latín : “Tolerare”), que significa “soportar”, “sostener”, cuando deberíamos manejar un concepto mas amplio y preciso: “Capacidad de escuchar y respetar a los demás comprendiendo el valor de las distintas formas de entender la vida”. Y he aquí que surgen algunas preguntas, ¿no será que nos  decimos tolerantes  cuando realmente actuamos de manera ambigua?, ¿cuándo hablamos de  “integración” no estaremos pensando en “asimilación“. ¿Cuándo decimos “convivir”, no estaremos queriendo decir “coexistir”. A mi juicio la tolerancia debe ser entendida como el respeto mutuo y aplicarse en su grado máximo que es el entendimiento mutuo.

El día 11 de noviembre, me encontré con el siguiente titular : “CRECEN LOS PREJUICIOS CONTRA LOS INMIGRANTES“. La noticia nos daba cuenta de los resultados de un estudio presentado por el Observatorio Vasco de Inmigración, IKUSPEGUI. Es cierto que el resultado (el título lo dice casi todo) no nos debiera pillar por sorpresa – al menos a mi no me sorprende- pero no es menos cierto que nos debe llevar a analizar la visión que a la sociedad se le pretende dar sobre temas sociales y como ésta (la sociedad) afronta aspectos que le influyen en la vida diaria. Me referiré a la poca o casi nula capacidad que tenemos como grupo humano ¿organizado? para saber cuando nos están dirigiendo a “control remoto” (y no me refiero precisamente a la clase política, aunque también). Y, mas importante aún, hacia donde quieren llevar al rebaño.

La sociedad -en general-, se deja que la hagan ver para otro lado. Sobre todo si al otro extremo está Belén Esteban, Jorge Javier Vásquez, o los sueños de sexo de una noche -ya perdida- en la historia de un  escritor “seudo” oriental y amigo de los gatos o el verbo “campechano” del ex corresponsal de guerra con butaca en la academia o…¡da lo mismo!. La cuestión es no pensar demasiado…en las cosas importantes, claro. Ya lo decía el tango “Cambalache” : “¡Todo es igual!, ¡Nada es mejor!. Lo mismo un burro que un gran profesor.”. Siempre hay una polémica (artificial, intencionada) para hacer ver hacia otro lado.

Pero el tema que me ocupa y preocupa, no es artificial, no se soluciona cambiando de canal o de radioemisora.

La inmigración es un PROCESO, NO UN “FENOMENO. Inmigrantes, emigrados, desplazados, perseguidos, han existido siempre y van a seguir existiendo y esto es así porque el poder económico lo detentan los mismos “titiriteros” que en el mundo han sido. Usan el “mando a distancia” con nosotros cuando les interesa y de paso nos hacen ver (que no mirar) para el lado que ellos quieren. ¿O acaso el desempleo, la especulación urbanística, el precio de la vivienda, la crisis, las guerras, el hambre, la inseguridad social, -por citar sólo unos pocos-, tienen otro origen que no sean LA CODICIA Y LA FALTA DE ESCRUPULOS de quienes “mueven los hilos“?.

El informe presentado hace que –como sociedad- “se nos vea el plumero” ni mas ni menos porque HAY CRISIS. Es decir que, en una situación holgada  no nos preocupa la inmigración (puede ser molesta, pero no nos preocupa), pero cuando nos aprietan el bolsillo…¡ay amigo!, cuidado con el “negrito“, con el “sudaca“, cuidado con…¡es igual!. Cuidado con cualquiera que venga de fuera, que venga de fuera de cualquier país con poderío, claro está. Ahora bien, ¿nos paramos a pensar que es, precisamente, en esos países con poderío donde están los culpables de nuestras penurias?.

¿Alguien cree que cerrando puertas, señalando como culpables a los mas desfavorecidos y creando recelo hacia quienes hacen los trabajos que nadie quiere, vamos a blindarnos frente a los problemas en que nos han metido los señores de las grandes inversiones, los asientos de cuero y majestuosas oficinas?. Lo único que hacemos es seguir los movimientos que los “titiriteros” mandan. Claro que es mas fácil, cargar contra un inmigrante que contra un banquero o un empresario especulador.

Y, a todo esto, ¿que dicen los inmigrantes?. En el País Vasco (imagino que al igual que en el resto de España), ¡POCO!. Nos miramos el ombligo, lamentamos nuestra situación y nos ponemos túnicas coloridas, bailamos bailes “exóticos” y tocamos el tambor allí donde nos invitan. De vez en cuando una manifestación por aquí,  una muestra gastronómica por allá. Pero sobre todo eso, mucha “muestra folklórica”. Y ¿a esto le llamamos participación, interculturalidad y movimiento asociativo?.

Que no se me mal entienda. He bailado orgulloso el floklor chileno durante 10 años; lo he llevado, junto a mis compañeras de asociación (casi siempre son ellas las mas participativas), no sólo a festivales, también allí donde no hay cámaras ni medios de comunicación ni autoridades, me refiero a hogares de ancianos, de acogida de niños, a psiquiátricos.  Es decir llevando alegría a quienes mas la necesitan. Por tanto no estoy en contra de ese tipo de actividades, pero creo que ha llegado el momento –como dice mi amigo Omer Oke – de dar “un paso mas”. Y he aquí donde tenemos que entonar el “mea culpa”.

¿Dónde están los líderes que toda comunidad debe tener?, ¿por qué las asociaciones de inmigrantes -en su gran mayoría- “sólo” piden y reciben subvenciones para proyectos folklóricos?. ¿Es que acaso no hay profesionales que hayan emigrado hacia éstas tierras?, ¿es que todos los que han llegado lo han hecho en patera y por la puerta de atrás?. En nuestros países de nacimiento, ¿todos trabajábamos de cuidador de ancianos, asistente del hogar, peones sin cualificar, camareros, cuidadores de niños?. Que conste que todo trabajo –que no atente contra la dignidad propia y ajena- es estimable, pero convengamos…unos mas que otros

El inmigrante, el nuevo vecino de Bilbao (o de donde sea) y sus  asociaciones (me refiero a las de inmigrantes, no tanto las que trabajan “para el” o “de ayuda a”), deben IMPLICARSE, no sólo en mostrar su folklore y su gastronomía, también deben iniciar un trabajo que contemple la PARTICIPACION social, en su barrio, en su consejo de distrito, en su sindicato, en su asociación de vecinos. El inmigrante debe asimilar el concepto de CIUDADANO, debe interesarse por lo que pasa en su ciudad, emitir opinión, informarse, saber de que se habla cuando se habla de nuestra ciudad. Debe – el que pueda- inscribirse en el registro electoral, debe votar, elegir sus candidatos, pero no desde una perspectiva de quien nos “regale” mas al oído o de quien nos cae mas simpático, porque –recordemos- el voto debe conllevar responsabilidad ciudadana, debe estar ejercido en clave ciudadana.

El inmigrante es –en efecto- un CIUDADANO, le afectan las mismas problemáticas que a cualquiera. Ya se que el que haya unos cuantos que se aprovechan de las ayudas y de la sanidad pública, y que se dedican a tener actitudes delictivas penales, no ayuda mucho en la visión que se tiene de la inmigración, pero, ¡A MI TAMBIEN ME HAN ASALTADO!, y no han sido unos “de fuera”. Podría contar anécdotas sobre mi experiencia en la distribución de alimentos cuando ejercía de voluntario en Cruz Roja, de cómo algunos traían furgonetas y en la esquina contaban fajos de billetes y ninguno de aquellos tenían un NIE o un pasaporte extranjero.

El que suscribe, a pesar de sentirse y ser bilbaíno (son ya 20 años en tierras vascas), sigue siendo para muchos “un extranjero”. Da igual que no este cobrando una ayuda, lo mismo da si soy responsable de un programa radial de divulgación (hablo de los “PERFILES” positivos de la inmigración), y no importa si desarrollo una labor cultural y social en la Asociación que presido y que ayude a fundar en 1992. Para muchos sigo siendo “uno de fuera” y…..¡cuidado conmigo!, no vaya a ser cosa que me de por alzar mucho la voz y ser discordante con el “status quo”. Seguramente no sabría de lo que estoy hablando o por mi boca hablaría algún “demonio” desagradecido.

Es como en los años 60 en EE.UU. Los “negros” estaban ahí, pero era mejor no verlos. Tenían lideres, pero el propio sistema los dividía. Tenían asociaciones, pero se argumentaba que “su cultura era la del enfrentamiento con el blanco”. A los afro americanos de la época, sus conciudadanos les temían, odiaban y desconocían -a partes iguales- merced a los “titiriteros” mas recalcitrantes de la derecha  política, económica, empresarial y social de la época. Lo mismo pasó con los latinos en el país del Tío SAM.

Después de casi cincuenta años, la fotografía ha cambiado. “YES WE CAN” puso el marco a la foto. Pero antes –esas “minorías”-tuvieron que organizarse como ciudadanos de pleno derecho y dar ese mensaje a su sociedad. Tuvieron que darse cuenta que ya no eran ajenos que ya no eran inmigrantes, es decir hubo que trabajar y hacer el esfuerzo al interior de la propia percepción. Integración no es asimilación, es PARTICIPACIÓN y  junto con ella, formación, autocrítica, análisis, trabajo, esfuerzo. El inmigrante DEBE TENER Y DEFENDER POSTURAS, no sólo en lo que le afecta como sujeto emigrado, TAMBIÉN EN LO QUE LE AFECTA COMO CIUDADANO.

Pero no todo es un panorama “negro” cuando se habla de inmigración y asociativismo. Hay dos excelentes noticias. Por una parte la labor que se viene desarrollando en una gran red de asociaciones como es el Festival Gentes del Mundo, el cual es para algunos una plataforma con un peso que ya quisieran para si otras organizaciones, aunque no se si dentro de las propias asociaciones de inmigrantes que forman el Festival se tiene conciencia de esto. Y por otra parte la presentación –el 18 de noviembre último- del CONSEJO LOCAL DE  INMIGRACION, órgano consultivo que el Ayuntamiento de Bilbao a creado para que ejerza de nexo y se implique al movimiento asociativo inmigrante al quehacer político, social, económico y ciudadano de nuestra Villa. El Consejo Local de Inmigración ha tenido en éste su inicial paso, dos hitos que hablan de su importancia. Por un lado ha sido presentado en el Salón Árabe del ayuntamiento de Bilbao, dicho lugar se reserva para las grandes ocasiones. Por otra parte en la Jornadas: “Espacios de Participación de la Población Extranjera en el Ámbito Local”, dentro del Proyecto OPEN CITIES, organizadas por el Ayuntamiento de Bilbao, el British Council y Metrópoli 30, se ha contado con una persona muy especial, por su conocimiento y reconocido prestigio en el tema que abordábamos, me refiero al Doctor Carlos Giménez, catedrático de Antropología Social de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM), Director del Instituto Universitario de Investigación sobre Migraciones, Etnicidad, y Desarrollo Social (IMEDES) de dicha Universidad y Codirector de la Acción Formativa de Postgrado en Migración y Relaciones Intercomunitarias. El Doctor Giménez nos deleito con una ponencia marco sobre la participación de las personas extranjeras y ejerció de moderador y dinamizador en un encuentro con distintas autoridades del ayuntamiento cuyas concejalías tiene injerencia en el tema de la inmigración. Todo un lujo para Bilbao y el Consejo Local de Inmigración, el haber contado con su presencia.

Dicho consejo está bajo el amparo del Área de Igualdad, Cooperación y Ciudadanía. Y su vocación es la de : “potenciar a las personas extranjeras su capacidad de organización, interlocución, como promotoras de propuestas e iniciativas para la formulación de políticas públicas y para el desarrollo de acciones de participación ciudadana. También, para fomentar la solidaridad y el respeto con la diversidad cultural; potenciar la participación social y política de las personas inmigrantes y de las entidades que conforman; para establecer un espacio de intercambio y difusión intercultural; para fomentar la sensibilización de la ciudadanía bilbaína y para incrementar la corresponsabilidad de la Administración, la ciudadanía y las propias personas inmigrantes en su proceso de incorporación.

El CONSEJO LOCAL DE INMIGRACIÓN DEL AYUNTAMIENTO DE BILBAO, no sólo nace con una vocación, nace con la esperanza de muchos ciudadanos, al menos la de los mas de 25.000 que viven en Bilbao. Y nos observan con atención los mas de 45.000 que hay en Bizkaia y los 69.000 que hay en el País Vasco. Tenemos que estar a la altura de las circunstancias. No es una “Bilbainada”, ¡y aunque lo fuera, que para eso somos de Bilbao!. NUESTRA CIUDAD TIENE SU CONSEJO LOCAL DE INMIGRACIÓN.

Tengo una gran esperanza en estos dos ejemplos. Debemos trabajar todos y todas para que ambas entidades, cada una en su ámbito sirvan para conseguir cambiar la mentalidad, de unos y de otros. Para hablar y experimentar la CONVIVENCIA y no la coexistencia. Para conjugar INTEGRAR y no asimilar. En definitiva para que nos lleve a todos y todas a la PARTICIPACIÓN plena. Así saldrá ganando esta CIUDAD ABIERTA que es Bilbao.

Nuestra fotografía está cambiando, sepamos ponerle un marco digno.


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